Un proyecto de restauración del equilibrio en una residencia privada en la costa mediterránea.
El cliente deseaba transformar un patio interior de 40 m², con exposición irregular al sol y alta humedad, en un espacio de meditación funcional. El terreno original carecía de drenaje y presentaba especies invasoras que rompían la armonía visual.
Aplicamos los principios del kare-sansui (paisaje seco) combinados con técnicas de poda de formación (karikomi). Se priorizó la selección de especies de crecimiento lento como el pino negro japonés (Pinus thunbergii) y el musgo local para mantener la calma visual.
Se instaló un sistema de drenaje oculto con grava volcánica y se dispusieron siete piedras de granito en formación asimétrica, siguiendo el flujo natural del agua de lluvia. El rastrillado de arena se diseñó con patrones concéntricos alrededor de cada piedra, simbolizando ondas de energía.
El jardín redujo la temperatura del patio en 4 °C durante los meses de verano y se convirtió en un espacio de meditación diario para los propietarios. La humedad se regula de forma natural, y el mantenimiento se limita a un rastrillado semanal y poda estacional.
Diagnóstico del suelo y diseño del drenaje
Colocación de piedras y plantación de especies
Rastrillado final y ajuste de microclima